Nadal y familia
En el mundo del fútbol los vestuarios polvorín se mantienen cerrados mientras los resultados acompañan. Cuando las cosas se tuercen, llega la explosión y todos los problemas conocidos pero que habían sido congelados dentro del ámbito cercano de los jugadores se exponen a la opinión pública.
Rafa Nadal no tiene nada que esconder, proclamó a los cuatro vientos que "mentalmente he tocado fondo, y necesito una limpieza para volver con fuerza", cuando anunció su baja en Wimbledon. Explicó al detalle, con comunicado médico oficial, que sufre una tendinitis de inserción en el tendón cuadricipital con edema óseo en cada rodilla.
Pero que el vigente campeón de la 'Catedral' no defienda título es una noticia de alcance mundial, como ya lo había sido que el tetracampeón de Roland Garros cediera en los octavos de la pasada edición ante el sueco Robin Soderling. Se suceden los comentarios sobre los porqués del momento delicado que vive el tenista, y además de los análisis puramente deportivos acaba saliendo el tema que Nadal no deseaba que se tratara públicamente porque "Rafa no va a hacer ningún tipo de declaración. Los Nadal nunca han comentado su vida privada ni lo harán", como remarcaba ayer en Wimbledon Benito Pérez-Barbadillo, su responsable de prensa.
Ve la luz definitivamente un asunto de familia, la separación de los padres del manacorí, Sebastià y Ana María. El diario londinense 'The Times' ejerció de escaparate mundial de una cuestión conocida por muchos en las islas y el círculo tenístico, pero silenciada por respeto, y estima, a la persona de un campeón intachable. "Durante muchas semanas ha habido rumores de que no todo era perfecto en el hogar de los Nadal, de que sus padres, quienes le habían abrazado hace un año en el día más glorioso de su carrera (su victoria en Wimbledon), se habían separado. Ayer (el lunes) descubrimos que así era, que Nadal había estado jugando en esa confusión durante los últimos meses. Estáabatido", señalaba el rotativo británico haciendo trizas los deseos de confidencialidad de Rafa justo en el instante más delicado en la trayectoria del balear.
Este problema personal tiene su origen en el periodo entre las victorias de Nadal la pasada temporada en Roland Garros y Wimbledon, torneo este último en el que los padres hacen su última aparición conjunta en una competición tenística. Desde entonces han turnado su presencia en el circuito. Los trámites oficiales de separación se iniciaron días antes de que el tenista afrontara el último Open de Australia, donde hizo historia siendo el primer español capaz de ganarlo.
Nadal ha sufrido, como cualquier persona en las mismas circunstancias, aunque ganara Queen's, Wimbledon, Toronto, el oro olímpico, Australia, Indian Wells, Montecarlo, Godó y Roma. Se erigió en el rey del tenis masculino, nº1 en el ranking incluido, capeando con mentalidad de hierro adversidades privadas y deportivas. Recibió el calificativo de sobrehumano, pero sí, es de carne y hueso, lo que hace más grande todo lo realizado y habla de su valentía y honestidad a la hora de afrontar cualquier obstáculo.
"Creo que en este momento he llegado al límite y necesito una limpieza para volver con fuerza", señaló en el día del adiós a Wimbledon tras subrayar que llevaba nueve meses jugando con dolor en las rodillas.
Ni una referencia al asunto privado, sólo se le escapó una vez en Miami, marzo pasado, que tenía un problema personal, aunque no entró en detalles.
La gente que le quiere le arropa y apoya para conseguir el objetivo principal: que sea feliz. A sus 23 años no hay prisas, menos aún deportivas con lo mucho que ya ha dado
http://www.elmundodeportivo.es/gen/20090625/53731898437/noticia/un-asunto-de-familia.html