Demasiados cambios en un año

Publicado en por palmera

mar ago 18 14:09

Rafa Nadal US Open  

Hoy se cumple un año del día en que el justo y caprichoso ordenador de la ATP colocó a Rafal Nadal al frente de la clasificación mundial. Curiosamente este aniversario se ha cumplido con la salida del balear por vez primera de las dos primeras plazas de la lista desde julio de 2005. Si agosto pasado ya sabía que iba a ser número uno, pero tenía que esperar a que se pusieran en orden las semanas de competición debido al calendario más apretado por los Juegos  de Pekín, ahora ha sido precisamente la no disputa del torneo olímpico la que ha precipitado la irrupción de Andy Murray en el número dos mundial.
 
 
Relajado y feliz
 
Repasemos qué ha cambiado en lo más alto del tenis mundial en estos doce meses. Entonces eran tres los jugadores a los que se esperaba siempre en semifinales de las grandes citas. Comencemos por el viejo y a la vez nuevo número uno mundial. Sin duda, cuando Roger Federer eche la vista atrás recordará el verano pasado como el momento más duro de su carrera. Era un hombre que entonces ya jugaba para la historia y le resultó durísimo ser destronado en Wimbledon, la humillación antes en la final de Roland Garros y la consiguiente pérdida del reinado mundial. A eso se añadió la pérdida de confianza en su tenis que aprovecharon rivales como James Blake, Gilles Simon o Ivo Karlovic para pasar a la privilegiada lista de jugadores que fueron capaces de derrotarle. Ya sabemos, algo para contar a los nietos. Pero Federer tuvo paciencia y aún cerró el verano con una medalla de oro olímpica en dobles (no vale tanto como la individual, pero en su palmarés tendrá una brillantez que irá aumentando con el paso del tiempo) y su quinta victoria consecutiva en el Open de Estados Unidos, donde en cada una de esas finales ha derrotado a un oponente distinto.El gran Federer de hace tres o cuatro temporadas no es el que vemos ahora, pero esto ya no le importa. El suizo sabe que momentos tan malos no volverán. Y si lo hacen no deberían atormentarle. Es ya el más grande de la historia, ha ganado por fin en París, sabe que cuando pierda el número uno probablemente ya no volverá a recuperarlo, pero todavía le quedan retos como extender su racha de victorias en Londres y Nueva York, incluso soñar con ganar la Copa Davis. De todos modos, está en una nueva fase de su vida, con su recién estrenada paternidad. Ahora, como alguien le recordó en París, ha comprendido que aprendiendo a sufrir se sufre menos. Es evidente que no ha perdido ningún partido a propósito, pero sólo le motivan los torneos grandes de dos semanas y alguna cita que por algún motivo seleccione en su calendario. Si no no se explica su derrota en cuartos de final con el francés Jo-Wilfried Tsonga en Montreal cuando dominaba 5 a 1 en el set definitivo. Es muy probable que volvamos a verle en su mejor versión posible en La Gran Manzana o incluso esta semana en Cincinnati. Depende de como vayan los ajustes de su juego.
 
 
A recuperar sensaciones
 
 
De Nadal se ha hablado mucho. Él dice no estar preocupado por su nuevo puesto, sino por estar seguro de que no vuelven los dolores en la rodilla y por ir recuperando su tenis y, sobre todo, sus sensaciones competitivas, que tanto se han echado de menos por los seguidores en estos más de dos meses de ausencia. Esta ha sido su baja más prolongada, sobre todo porque le ha cogido en medio del curso y le ha marcado su destino en las probablemente dos citas más importantes de Roland Garros y Wimbledon donde debía defender el máximo posible de puntos. Dice estar satisfecho de lo ocurrido en Canadá la semana pasada. El argentino Juan Martín Del Potro se le escapó cuando tenía 4 a 1 y derecho a los dos siguientes servicios en el desempate de la primera manga. Luego en el segundo set, el español no dejó de luchar, pero sí de creer en la victoria. Con Nadal sabemos que cualquier cosa es posible, así que incluso yo no lo descartaría entre los favoritos para triunfar esta semana en Cincinnati.De paso levantaría uno de los pocos trofeos Master 1000 que faltan en su colección y le serviría de reclamo para recodarle que, al igual que Federer en 2008, todavía puede salvar y muy bien esta temporada en los meses que quedan. Triunfar en Nueva York le permitiría ser el séptimo de todos los tiempos en ganar todos los grandes. Si su cuerpo responde le esperan retos como la conquista de una tercera Copa Davis o convertirse en "maestro" por primera vez. Y ya que este año no ha podido ir a Londres a defender sus dos títulos de 2008, sería un buen final de temporada en el O2 de la capital británica, que siempre se uniría la épica victoria en el Abierto de Australia. Pero dejemos que vaya poco a poco porque lo más importante ahora para Nadal no es el corto plazo, sino el medio y el largo.Habrá que dejarle que vaya a su ritmo y tener paciencia si los resultados tardan en llegar. No le debe suceder como a Juan Carlos Ferrero, que después de su lesión en 2004 comprobó en el retorno que le habían quitado el sitio. Por el contrario, si Nadal consigue una buena puesta a punto  contará con la ventaja de llegar por fin fresco a la parte final del ejercicio.
 
 
Huir del conformismo

 
 
Y por último, el caso que más puede preocupar a los aficionados al tenis con independecia de nacionalidades: Novak Djokovic. El serbio da la sensación de haberse quedado estancado. Y esas sensaciones a su edad son muy malas. Ese principio tan claro en el mundo empresarial: si no se va hacia arriba se desciende. Si no hace un buen torneo en Nueva York podría complicarse terminar la temporada entre los cinco primeros. El año pasado estuvo a una victoria de colocarse segundo del mundo, pero ahora no sólo es víctima de los más jóvenes como Murray y Del Potro, sino que otros, como Andy Roddick, han encontrado la fórmula para derrotarle una vez tras otra. A pesar de que Nadal le haya vencido cuatro veces en arcilla, ha sido en tierra donde hemos encontrado las mejores prestaciones esta temporada del imitador de Belgrado. Su victoria en Melbourne en 2008 queda ya muy lejana. El nivel ha subido y su servicio y juego de derecha no resultan suficientes en las rondas finales, pero además ha tenido derrotas inesperadas y lo peor es que se percibe desde fuera una cierta sensación de conformismo, que no es la que tuvo Federer el pasado verano y Nadal en estos días.
 
De Murray ya escribiremos otro día. Le dedicaremos un capítulo especial porque es el que más ha progresado, sin duda, en estos doce meses. Se aceptan opiniones sobre el escocés asesorado por Alex Corretja.
 
Fernando Gómez. Eurosport.

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