'Hay que rezar para que pueda sacar con más garantías'

Publicado en por palmera

  • A Nadal, semifinalista a pesar del dolor abdominal que le impide servir con comodidad, no le procupa Federer y sólo piensa en su próximo rival, Del Potro
  • 'Me ganó en Montreal hace poco. Eso está fresco. Ahora saca mejor que antes y, aunque es muy grande, se mueve muy bien', analizó el tenista balear tras batir a González
Nadal, durante un descanso del partido contra González. (Foto: EFE)

Nadal, durante un descanso del partido contra González. (Foto: EFE)

ÓSCAR FORNET

A Fernando González sólo le faltaban un par de legañas en cada ojo para evidenciar aún más su profundo estado de somnolencia. Para Rafael Nadal, ojos como platos, el encuentro nunca se interrumpió. Salió a la pista como si las 48 horas anteriores, las del aburrimiento, los nervios, la incertidumbre, la desesperación, las hubiera pasado compitiendo con la misma intensidad del jueves. Así se explica la resolución de un duelo que no existió entre un tenista concentrado, sobrio, sin ansiedad, frente a otro desubicado y sin fe alguna en el éxito. González no obtuvo un solo punto en el desenlace del 'tie break' del segundo parcial, posición de partida tras la tormenta, y tampoco fue capaz de sumar un juego en el tercero.

A Nadal le bastó con mantener la bola dentro de los márgenes y aguardar a la precipitación de su oponente para liquidar un trámite tan incómodo como peligroso, una lucha contra el tiempo, por limitar el desgaste físico, y contra el cielo de Nueva York, siempre amenazante y que descargó de nuevo con violencia poco después de la conclusión.

El tenista balear comenzó a escalar una montaña que, de coronar el lunes, le situaría en el exclusivo club de los campeones de los cuatro 'grandes', formado hoy por Fred Perry, Donald Budge, Roy Emerson, Rod Laver, Andre Agassi y Roger Federer. Entre ellos, sólo Agassi -también su mujer, Steffi Graf- añade al pleno un oro olímpico (Atlanta 1996), título obtenido por el español el verano pasado en Pekín. De momento debe conformarse con ser el segundo tenista más joven -23 años y 101 días, 35 más que Boris Becker- presente en 11 semifinales de Grand Slam.

A Nadal le van los retos. El próximo se llama Juan Martín del Potro, el 'top ten' más joven, siempre creciente, capaz de derrotarle en los dos últimos emparejamientos. "Del Potro es un tenista muy completo", comentó el balear. "Me ganó en Montreal hace poco. Eso está fresco. Ahora saca mejor que antes. Es muy grande, pero se mueve muy bien. Es uno de los jugadores más en forma".

Más allá de la condición física de cada uno, de ese abdominal que le obliga tomar antiinflamatorios, a seguir conviviendo con el dolor, no hay secretos entre estos dos buenos amigos. "No hay muchas formas de plantear el partido. Cada uno tiene que hacer lo que sabe hacer. Si juego a mi nivel, las opciones de ganar van a estar ahí. Y para Del Potro va a ser lo mismo", concluyó Nadal.

El duelo ante el tremendo argentino, un rival directo en la lucha por los grandes trofeos, supondrá una verdadera prueba para conocer con certeza el grado de recuperación de Nadal. Pero hay quien no se aguanta y se frota las manos ante la posibilidad de vivir en Nueva York la primera final Federer-Nadal, hecho que sí se ha producido en Melbourne, París y Wimbledon. Nadal, siempre paso a paso, día a día, no entiende de hipótesis ni de números. "No pienso en Federer para nada", asegura. "Yo intento hacer mi camino. No sé ni si ganando aquí tendría opciones de desplazarlo del primer puesto, pero me da igual. La cruda realidad es que no he pensado en ningún momento en ganar aquí, sólo en el próximo partido, afrontarlo con garantías y ver qué pasa", destacó.

González, invisible en la pista, sí aportó algo en la sala de prensa: "Nadal puede ganar el torneo. Tiene experiencia. Es un gran jugador y un buen competidor y cuenta con una buena mentalidad. He sentido su bola más rápida", valoró. "Siempre esperas que Federer dispute la final contra él. Es bueno para los jugadores. Es bueno para el público. Hoy por hoy, Federer está jugando mejor que Nadal, pero nunca se sabe. Estamos ante un zurdo que hace mucho daño cuando encuentra el revés del suizo".

A pesar de las lesiones, de los malos ratos en Manacor cuando sus rodillas no respondían y Federer reconquistaba el trono de la ATP, Nadal siempre se muestra agradecido a la vida, que unas veces te da y otras te quita. "Ya el hecho de volver ya sólo me causaba felicidad", afirmó. "He vuelto al nivel en el que me fui, aunque necesito un tiempo para recuperar el ritmo. Cuando uno vuelve siempre tiene dudas. Disfrutaría más sin dolor abdominal. Pero es así. Por lo demás, es un placer estar aquí, y pase lo que pase habré hecho un buen torneo".

La lesión en el abdomen acentúa aún más sus problemas con el servicio. "He ido a más, pero hay que rezar también para que pueda sacar con más garantías que el otro día. Ante González he estado un pelín mejor y espero que el viernes pueda mejorar aún más", dijo, sorprendido por la rapidez con que liquidó al chileno. "Esperaba un partido más complicado, pero empecé bien, he cerrado el segundo set y González ha errado más de lo habitual. Lo importante es estar fresco y salir concentrado. Creo que la clave estuvo en la primera rotura que hice. Él se precipitó y creo que ahí se definió el partido".

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