Rafa Nadal, un rey tranquilo

Es un deportista de cualidades físicas casi perfectas y es también una persona sencilla, a quien no se le sube la gloria a la cabeza
13.07.08 -
Rafa Nadal, un rey tranquilo
Un chico normal va andando con zancada amplia y paso decidido por Manacor. Es el personaje más famoso de la isla, alguien a quien adoran, el mejor deportista de la nación, pero nadie gira la cabeza para verle, apenas saludos con la cabeza, «¿cómo estás chaval?». En Manacor, en su barrio, en sus calles, nadie molesta a Rafael Nadal. Están acostumbrados a verle, salir de pesca, pasear con sus amigos o jugar al fútbol en la playa. En su tierra es un rey tranquilo, un monarca humilde.

Cada vez que le preguntan a Rafa Nadal qué es lo que echa de menos cuando está tanto tiempo fuera, de viajes, de torneos por aquí o por allí, siempre contesta lo mismo: «Estar en mi tierra, levantarme por la mañana y que mi madre me haya preparado el desayuno, comer en casa o ir a pasear con mis amigos». Un chico sencillo y tranquilo. Ese es Rafael Nadal, el chico de moda, el nuevo rey del mundo del tenis.

La familia es el mejor vínculo que Nadal tiene con la tierra. A pesar de los millones que gana, vive en casa de sus padres con su hermana Isabel. Eso es lo que le permite ser humilde a pesar de la fama, los flashes y los focos. Su padre, Sebastián, siempre le ha dicho lo mismo: «El tenis es algo eventual. Con los años pasa, y queda la persona. Eso es lo que has de cultivar, más la persona que otra cosa. No es bueno ser una estrella, es mejor ser quien de verdad eres». Y cuando le preguntan a Rafa qué hace para seguir siendo el mismo, siempre repite las frases de su padre. Un buen ejemplo de esta política familiar es que nunca le han dejado viajar en jets privados como por ejemplo hace Ernests Gulbis, el nuevo príncipe azul del tenis, que a veces llega a los torneos en el avión privado de su padre, un multimillonario del petróleo en Letonia. Por el contrario, Rafa siempre viaja en aerolíneas comerciales.

De familia adinerada

Proviene de una familia adinerada. Los Nadales, como les llaman su entorno, controlan toda la cristalería Climalit de Baleares. Así que Rafa, que por el tenis no pasó del cuarto curso de la ESO, creció en un ambiente de educación, corrección y respeto hacia el prójimo, algo que se nota en cada contacto que tiene con el exterior de su familia o amistades.

Aunque muchos no lo sepan, es un deportista en toda la extensión de la palabra. El clásico chico al que le van bien todos los deportes. De pequeño jugaba al fútbol y lo hacía de extremo izquierdo, aunque en realidad él es diestro. Que esa es otra, escribe, come y hace todo con la mano derecha, menos jugar al fútbol y al tenis. El fútbol es su segunda pasión. Seguidor acérrimo del Madrid, sus consejeros, sobre todo Benito Pérez Barbadillo, más conocido por Rafa como 'Filete' Barbadillo porque es malísimo jugando a la play station (en tenis a los paquetes se les conoce como 'filetes'), le dicen que sea moderado en sus juicios hacia el eterno rival. No hace falta, porque Rafa siempre lo es.

Lo que poca gente sabe es que, además, es un formidable jugador de golf. De hecho, cuando tiene tiempo suele jugar los torneos que se disputan en Baleares. Es hándicap diez (que es muy buen nivel). Según sus amigos «pega unos palos tremendos con el swing y lleva la bola más allá de los doscientos metros. Parece mentira que con el poco tiempo que tiene para practicar sea capaz de alcanzar distancias tan largas. Claro que con los brazos que tiene».

En ese aspecto, Rafa es un producto genético casi perfecto. El porcentaje de grasa corporal de un atleta está entre 10 y 13. El suyo es nueve, que es tremendo, algo cercano a los culturistas que están en siete. Cuando empezó tenía algunos problemas de conducta alimentaria. Cuenta que en su época junior, cuando iba a Wimbledon, su dieta en la residencia Roehampton era de galletitas y aceitunas. Luego, en sus primeros comienzos de profesional le perdía su afición a los helados y el chocolate, que le llevaban a mal traer. Cogía y perdía peso sin ningún control, así que le pusieron una dieta, no tan estricta como ordenada, y así salió el «ciberman» que es ahora.

También tiene su genio

Una potencia física que le ha traído más de un problema. El tenista se quejó un día de que los encargados de los controles antidoping se presentaron en su casa a primera hora de la mañana: «En mi casa, algo increíble. Aún estaba en la cama. Me tuve que duchar con la cortina abierta. Fue una vergüenza. No mostraron respeto por nada. Son cosas de juzgado de guardia. Pasa en el circuito pero también en mi casa. Yo ya he pasado 17 controles a lo largo del año. Nos tratan como delincuentes y los deportistas no deberíamos permitirlo. No veo que los políticos pasen controles antidoping, ¿por qué nosotros sí hemos de hacerlos?» Y es que Nadal, con todo su buen carácter, ha mostrado que también tiene su genio y sabe plantarse, como hizo cuando encabezó junto a Federer la revuelta de los tenistas contra la ATP y la Federación Internacional de Tenis por las fechas de la Copa Davis y la modificación del calendario que se pretendía.

Este año ha cambiado su rutina casera en Wimbledon. El año pasado él y su equipo alquilaron una casa cerca del All England Club. Es necesario y, aunque sale mucho más caro que un hotel, compensa porque el club está lejísimos de Londres y jugadores como Verdasco, que estaba en un hotel en el centro de la ciudad, perdía hora y media diaria en ir y otro tanto en volver.

Allí se juntó con el equipo de Feliciano y tanto la novia de éste, María José Suárez, como la de Rafa, Xisca, se encargaban de la cocina. Sin embargo, este año, Rafa metió en casa a su equipo: su tío y entrenador, Toni Nadal; su mánager, Carlos Costa; su fisioterapeuta personal, Rafa Maymó; y su relaciones públicas, Benito Pérez Barbadillo. Así que Feli y los suyos se alquilaron otro apartamento cerca del de Rafa. Los dos equipos se juntaban en la casa de Nadal para ver los partidos de la Eurocopa y en el día a día el que hacía la cocina era... Rafa.

El problema es que siempre hace lo mismo: espaguetis con champiñones. Uno de los de su equipo confesó en voz queda: «Los hace muy bien pero, francamente, estamos hasta las narices de los champiñones». Su amor por el fútbol lo lleva a los entrenamientos, donde suelen jugar partiditos de fútbol-tenis. Consiste en jugar dos contra dos en el terreno delimitado por la zona de saque. Se permiten todos los toques que se quieran con la pelotita de tenis pero sólo dos botes.

Para equilibrar las fuerzas, Rafa, que es un jugón, forma pareja con Maymó, que todo lo bueno que tiene de fisio lo tiene de paquete jugando al fútbol. En el otro lado, se colocan Toni Nadal y Carlos Costa. Suelen ganar estos últimos porque cargan el juego sobre Maymó que hace unas barrabasadas tremendas que desquician a Rafa. Lo curioso del caso es que cuando ganaban un tanto, el niño se giraba y lanzaba un puñetazo al aire de júbilo y gozo, como si hubiera ganado un punto decisivo en la final de Roland Garros. Evidentemente, deja de piedra a los demás porque se dan cuenta de que no le gusta perder ni a las chapas. Así que bajan el ritmo para que sumen unos puntos y el partido acabe de forma equilibrada.

Vida tranquila

Su vida en Manacor es más tranquila que en los torneos. En la isla procura ir de pesca con sus amigos, pero lo que más le gusta es estar en casa y disfrutar con su familia del tiempo que está allí y de la cocina de su madre.

Al contrario que la mayoría de los tenistas, que acaban por salir con top models, actrices y similares, Rafa continúa con su novia de toda la vida: Xisca, con la que sale desde que tenía catorce años. De hecho, una de las crisis más profundas que hubo entre el equipo del jugador y los medios de comunicación fue el reflejo que Efe hizo de una noticia de una agencia danesa en la que una jugadora de aquella nacionalidad, Carolina Wozniacki, apuntaba que había salido un par de veces con Rafa. A pesar de que ella dijo que sólo lo habían hecho en plan de amigos, la noticia corrió como un reguero de pólvora por las islas y toda España.

La oficina de prensa del jugador reaccionó de inmediato dando una nota pública aclarando que no había nada de eso y que Rafa seguía con Xisca. La chica conoce a Rafa casi desde la niñez, pues es amiga de su hermana y lleva visitando a los Nadales casi desde el principio de la relación.

El jugador siempre ha dicho que su ciudad favorita, aparte de Manacor, es París, y no porque allí suela ganar Roland Garros, sino porque cuando era pequeño sus padres le llevaron a Disneylandia. Él adoraba a Mickey Mouse y allí se lo pasó tan bien que hizo de la capital su ciudad favorita.

Aficionado a la pesca

Volviendo a Manacor, el jugador es muy amigo allí de ir al cine y de salir a pescar con un pequeño barco, casi lancha, que tiene la familia. Es un gran entendido en ese arte y asegura que el pez más fácil de pescar es el pez de roca. Incluso afirma que un día llegó a pescar 150 peces que luego llevó a a casa para que comiera toda la familia. Al respecto, aparte de la pasta, la comida que más le gusta es el marisco.

Durante los torneos se dedica a otra de sus grandes aficiones, el cine, pero ahí no controla mucho. Sus películas favoritas son «Titanic» y «Gladiator», esta última porque, según asegura, se identifica mucho con el papel que interpreta Russell Crowe y en cómo supera el protagonista las adversidades que se le ponen por delante. Pero, en cuanto a sus gustos peliculeros, no es cine coreano precisamente lo que más ve, sino tralla y más tralla: «Comando», «Terminator», los Rocky y mucho Van Damme y similares. Su actor favorito es Anthony Hopkins y su actriz, Catherine Zeta Jones.

Aunque es la estrella de la saga, cuando está en casa es uno más. Un ejemplo del patriarcado que existe en el clan Nadal es que, cuando todos salen a comer, el que paga siempre es el padre. Viven en un edificio en el centro de la ciudad y son gente solvente. De otra manera a Rafa le habría costado más salir adelante aunque, dada su valía, lo habría hecho igualmente. En tenis, partir de una buena familia es importante porque los principios no son tan complicados como llegar al terreno profesional, donde te tienes que costear viajes, hoteles, comidas... En muchas ocasiones la Federación ayuda, pero si no tienes un patrimonio detrás es difícil.

Políticamente el clan mantiene un complejo equilibrio. Se sabe que son más afines al PP, pero en muchos aspectos son muy progresistas, especialmente en lo que se refiere al idioma. En ese aspecto, tanto Toni como el resto de la familia han intentado inculcar a Rafa el amor por la lengua balear como seña de identidad de una cultura propia, aunque todos se muestran muy respetuosos con el resto de lenguas.

A medida que ha ido creciendo y viajando, Rafa ha visto mundo y ha sido también testigo de muchas necesidades ajenas, así que siempre ha procurado estar involucrado en causas como la de ayudar a niños o minusválidos: «Los viajes por todo el mundo han hecho que me dé cuenta de que, con mi imagen, puedo aportar algo a gente que lo puede necesitar, porque hay lugares donde todo es muy difícil».

Dicho y hecho, este año se presentó la Fundación Rafael Nadal, que preside la madre del tenista Ana María Parera. El objeto social de la fundación es «la asistencia social para los colectivos más desfavorecidos y la cooperación para el desarrollo en los países más necesitados», según explicó Carlos Costa, asesor deportivo del tenista y también vocal de la entidad. Costa dice que las acciones de la fundación se centran «sobre todo en la infancia y la juventud pero también en pro de la integración de las personas con discapacidad y en situación de exclusión social, tanto en España como en los países en vías de desarrollo».

Bonito gesto. De hecho, la intención de Rafa cuando se retire es dedicarse a las tareas humanitarias, aunque también tiene pensado crear una escuela de tenis. Mientras tanto, después de la gesta de Wimbledon, Rafa se ha ido a descansar a Manacor. Cogerá la barca y se irá con Xisca a pescar y con sus amigos a ver alguna película. Lo que hace un chico normal. La raqueta puede esperar y Federer también...